lunes, 8 de julio de 2013

El que se escapó.

Fue hace mucho tiempo cuando te conocí, cuando escuché tu nombre por primera vez. Eras uno más entre todas aquellas millones de personas que hay allá afuera; nunca habías resaltado en mi mundo. A no ser porque tomaste la iniciativa, creo que jamás hubiera estado interesado en vos este último tiempo.
Encontrarte fue algo que pasó hace mucho tiempo atrás, y en ese momento no me tomé la molestia de fijarme en vos. Creo que habíamos intercambiado unas pocas palabras, pero dudo que hayan sido interesantes.
El tiempo pasó y por alguna extraña razón te empecé a  ver de otra manera, de una buena manera. Por ende empecé a insistir en comunicarme con vos, pero la comunicación nunca se llegaba a dar por completo, así que dejé todo de lado, porque tampoco eras algo que deseaba mucho. Tiempo después, y no sé por qué razón, las cosas se dieron vuelta y vos empezaste a buscarme. Loco, no? Obviamente que esto fue bien recibido por mi parte ya que no me desagradaba la idea. Eras (quiero remarcar el hecho de decir la palabra "eras") del tipo común, tan así que a veces me costaba descifrarte.
Llegó un momento en el que nos pusimos de acuerdo, y una fría noche de 4 de Marzo decidimos conocernos. Vos, el parque, un día frío de verano y esa noche fueron el escenario (casi) perfecto con un buen final.
Me pasaste a buscar a mi casa y emprendimos viaje mientras hablábamos y nos conocíamos aún más, llegamos a destino y paramos, aunque no queríamos bajar porque ahí arriba estaba agradable. Me acuerdo perfectamente de estar en tu auto, hablando mientras sonaba The Lumineers y toda esa música indie que a ambos nos gustaba, y pensando que todo iba a salir bien esta vez...


Sólo una cosa puede salir de dos personas que se creen interesantes una a la otra.

Mientras yo hablaba sin parar, me interrumpiste solo para besarme... creo que eso fue algo bueno. 
Podría decir que fue una buena noche, más por el hecho de que te pasaste todo el tiempo repitiendo "lo lindo que yo era", y creo que fue aún mejor porque a la hora de despedirnos vos simplemente me besabas y no me dejabas ir mientras decías que "habías pasado una buena noche".


La gente dice esas cosas porque las siente, no?

Obviamente que en ese momento yo estaba allá arriba volando de la felicidad, pero ese vuelo tuvo un aterrizaje...temprano y de una forma brusca.
Después de sentirme en la cima del mundo, pasaron dos semanas en las que apenas lograba saber de vos. Fueron dos semanas de sentirme mal, de sentirme una mierda, de saber que vos estabas haciendo tu vida allá afuera y yo preguntándome el por qué de todo. Fueron dos semanas en las cuales todo este tema me pegó fuerte, y se notaba mucho en mi humor, en como me despertaba, en como encaraba los días. No podía concentrarme cuando debía estar estudiando, y creo que llegar a ese punto es bastante grave. Me sentía absolutamente mal conmigo mismo ya que no podía entender qué había hecho mal, en qué había fallado para que me trates así; era un constante castigo que me hacía a mí mismo por haber fallado en algo.


Cuando alguien te hace sentir tan bien, creo que está en todo su derecho de sentirse nadie si después esta persona desaparece.


Fue un tiempo en donde también me enteraba cosas tuyas que no eran de mi agrado, y para colmo comunicadas a través de terceros. Creo que lo peor de todo fue la promiscuidad sin necesidad alguna.
Yo, como siempre, quería lo mejor de todo pero vos decidiste conocer a alguien y terminar todo esa noche. ¿Había necesidad de ocultarme cosas, de echarle la culpa a otros sentimientos? ¿Había necesidad de ser el último en enterarme de tus pensamientos sobre toda esta situación?
Hasta el día de hoy pienso y no puedo entenderlo; saliste conmigo cuando todavía estabas enganchado con tu ex-novio, y después saliste con un amigo mío. Es gracioso saber lo que una persona puede llegar a hacer, y es mucho más gracioso cuando tenes el lujo de enterarte eso.
Por todo esto necesité hablar con vos, y eso fue lo que hice. Necesitaba decir lo que tenía dentro y también necesitaba que me expliques todo. No quería que me dejes tirado como un idiota y que no me des una explicación. Así que tomé coraje y me comuniqué con vos, pero vos simplemente encaraste las cosas como si no supieras qué era lo que pasaba. Eso no es maduro. Vos me dijiste la verdad, y aunque esté bien eso, dolió. Me dijiste que estabas desorientado y que había vuelto alguien a tu vida. No había necesidad de seguir conociendo gente cuando no habías cerrado un capítulo en tu vida (parece que te gusta hacer eso, y mucho), pero vos simplemente lo hiciste. Eso es lo peor de todo, uno nunca sabe qué es lo que el otro puede llegar a hacer.
Lamentablemente el mundo está repleto de gente que te sonríe, cuando esa sonrisa significa otra cosa. ¿Cómo alguien con un sonrisa tan hermosa puede engañar a la gente así? Hay cosas que no entiendo.
Tu postura fue la de siempre, esquivar la duda que siempre tuve y esquivar toda la situación, tirando la piedra y escondiendo la mano. Terminó todo en una disculpa... cuando me dijiste eso, yo definitivamente lo supe absolutamente todo.
Me acuerdo de estar en Diamante y mandarnos mensajes todo el tiempo, de estar acostado mirando tele y saber de vos; esa imagen va a quedar anclada a tu persona. Creo que lo peor de todo es que ahora, ver la ruta mientras vuelvo de Diamante me hace acordar a vos, cada simple detalle...
Afortunadamente las malas relaciones te dejan buenas lecciones, y creo que ésta me dejo cosas muy buenas. Aprendí a no tirarme de un precipicio sin antes no saber a dónde voy a caer; aprendí a no enamorarme tan rápido.
Jamás voy a poder descifrar a la gente por completo, por eso es que siempre, pero absolutamente siempre voy a tener las defensas arriba.
Martes 26 de Marzo, 4:15 am.

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